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Oír sin emitir juicio

Cuando conversamos, cuando escuchamos a alguien, solemos tener la respuesta preparada antes de que el interlocutor termine la frase. Ya sabemos lo que vamos a contestar cuando todavía está hablando. Y eso nos impide valorar sus argumentos. Es lo que se conoce como pre-juicio, o juicio previo. Sin suficiente criterio, porque no lo estamos oyendo.

Darío es psicólogo y nos está enseñando a contener nuestro juicio. Y también a permanecer en silencio. A permitir que en la conversación se produzcan silencios sin tener que rellenar los huecos. No pasa nada si estamos en silencio ante otra persona. No hay que emitir palabras continuamente. El silencio hace más reposada la relación, permite ordenar ideas, dar la palabra al otro.

Darío sabe mucho sobre cómo mejorar la relación entre el profesional y la familia. Durante tres meses va a formar a todos los profesionales de Sidi para que sepamos cómo compartir y dialogar,  y no solo hablar con los demás.

Nos está enseñando a no imponer nuestro criterio o nuestra opinión, sino a construirlo junto al criterio del otro. El cambio se produce cuando la decisión la toma uno mismo a partir de  la reflexión personal. No por imposición. Estamos aprendiendo a construir un nuevo criterio a partir de la confluencia de ideas con el otro. Por eso ahora preguntamos tanto: “¿Y tú como lo ves?, ¿Qué te parece?, ¿Qué opinas?, ¿Cómo lo harías?…”

También nos está enseñando a identificar cuando la otra parte se muestra reticente, cuando no quiere algo u opina diferente, o cuando su actitud lo aleja de una posible solución del problema. Y a respetarlo. Y a proponer y animar el cambio cuando va a producir una mejora.

Es algo que nos va a servir en nuestro trabajo, pero también en nuestra vida personal. Seguro. Ya lo notamos. Con los compañeros, con nuestra familia, con los amigos. Qué bien aprender estas cosas. Qué bien aprender. Nos enriquece.

Sobre las dudas e inseguridades del profesional

Sobre las dudas e inseguridades del profesional. Me piden que escriba sobre ello. Sobre lo que no sé. Sobre lo que dudo y temo. Y es mucho. Más que lo que sé. Por eso no es difícil encargo.

Entre los miedos, el de equivocarme. El de hacer daño con mi error a un niño vulnerable, a una familia aturdida por lo inesperado. Y miedo a no saber. A no estar actualizado en mis conocimientos. A que la inercia y la monotonía o el despiste me hagan ver, oír, decir o hacer algo indebido. Y dudas sobre cómo decir a un padre y a una madre, cuando ya se sabe, que su hijo tiene autismo, o cualquier otra discapacidad. Cuando te miran con ojos vidriosos, grandes, sin respirar. Y preguntan. Yo tengo la ventaja de elegir el momento, las palabras. En un instante decido si mirar al padre o la madre al pronunciar la palabra temida. La palabra sabida.

La experiencia no ha calmado el desasosiego de comunicar a una familia que sus expectativas deben reconducirse, que su vida esperada es una vida por definir de nuevo.

Pero igual que temo y dudo, sé y confío.

Confío en que hay un camino. La calma vuelve. La sonrisa será nuevamente fácil y grandes y hermosos valores crecerán de nuevo en esa familia. Y me fuerzo a transmitir, en esos segundos breves, una señal de esperanza. Que es cierta, que conozco y siempre llega. Una vida más completa, ilusionante y rica les espera. Yo lo sé. Con firmeza. Aunque ellos no lo vean todavía.

Y por eso me gusta mi trabajo. Porque tengo la oportunidad de hacer cosas valiosas cada día. Porque acompaño y apoyo y ayudo. Y convivo cada día con valores y personas. Quizás haya pocos trabajos tan hermosos… y tan intensos.

Pedro Lozano. Psicólogo en Equipo Sidi.

Asociación AEIPI

Las Prácticas Centradas en la Familia nos acercan al respeto. En general y con mayúsculas. Respeto a la familia. A su forma de vivir. Al niño. Y nos traen estrategias que impactan en la rutina, funcionales y eficaces. Para que la familia y la persona tengan el control de sus vidas. De nuevo.

Nuestros amigos Paco de la Rioja, Tania de Portugal, Marga y Rosa de Valencia, y otros muchos,  han constituido una nueva asociación, AEIPI.  Se trata de dar cuerpo a una idea. Construir sobre una actitud común una red de apoyo que consuele, aliente y promueva un conocimiento que nos convence. Trasladar a la realidad una ilusión que necesita estrategias, herramientas, recursos y procesos que convenzan de su posibilidad.

AEIPI es un fruto germinado del trabajo de unos pioneros. Profesionales que desde el anonimato y la soledad, desde hace años, nos iluminaron un camino al que ahora otros nos estamos incorporando desde el convencimiento por la razón y la evidencia.

Es una asociación abierta a familias y profesionales, cosmopolita, innovadora, humilde e inconformista. Desde Equipo Sidi animamos a los que comparten sus ideales a unirse a la asociación…. y a los otros también. Porque necesitamos oposición y debate. Es lo que hace progresar a la ciencia y le da “vidilla”, el picante que nos mueve. Los queremos a todos. Piensen lo que quieran. Tengan el rol que tengan

Hoy ya podemos hablar de éxitos. De logros. De realidades. Ya no es solo un proyecto. Las Practicas Centradas en la Familia están siendo aplicadas en España. Y en muchos otros países. Ya son realidad. Y nosotros estamos orgullosos de ello. Y seguimos ilusionados.

El próximo Congreso Internacional es en Sidney.  Allí estaremos.  Sin duda. Sin falta.

Congreso Internacional en Belgrado, la confirmación

Congreso Internacional “Eurlyaid  Early Childhood Intervention: For meeting sustainable development goals of the new millennium”. Belgrado, Serbia.

Belgrado es una ciudad adusta, fuerte y seria. Cruce de culturas, eje del crisol balcánico, que intenta reencontrarse con un destino no elegido que le devuelva identidad.

Sus coloridas iglesias ortodoxas y su castillo frente al Danubio han servido de fondo a un congreso internacional de atención  temprana que nos ha sorprendido y emocionado.

En otras ocasiones hemos expresado nuestro entusiasmo por encontrar en nuestro

Eurlyaid, Asoc. Europa de Atención Temprana

quehacer profesional las Prácticas Centradas en la Familia. Ha significado y significa un despertar en nuestra conciencia, espíritu y profesión que no esperábamos. La ilusión nos impulsa a esfuerzos organizativos, económicos, mentales, e incluso físicos, que hasta ahora nos compensan sobradamente.

Y este congreso lo hemos vivido como una confirmación (la enésima) de la bondad de nuestra elección. Nuestra compañera Curra ha expuesto en una comunicación cómo ha sido el proceso de implementación de Equipo Sidi y cuáles son nuestras dudas y retos

Nos ha resultado tremendamente familiar y entrañable.

Cuando en los años 90 del pasado siglo nos acercamos al autismo; Equipo Sidi, al igual que todos los que formábamos la Asociación Aetapi, nos sentíamos pioneros. Éramos un grupo de profesionales jóvenes, inconformistas, generosos y sobre todo muy humildes, que buscábamos algo más para nuestro trabajo. Necesitábamos conocimiento, estrategias, técnicas, sistemas de comunicación, conceptos e ideas que por aquel entonces estaban por escribir. Y nos unimos. Y compartimos nuestras prácticas. Y los más “internacionales” de entre nosotros nos traían las últimas investigaciones, libros y artículos que fotocopiábamos y estudiábamos en la cama por las noches, guardándolos como un tesoro. Celebrar un congreso de Aetapi era encontrarnos con los amigos. Ir de fiesta. Bailar, reír y liberar tensiones de nuestro duro trabajo con el autismo. Hemos creado relaciones y amistades de por vida. Gente sencilla y sabia. Curtidos como los serbios.

El congreso en Belgrado nos ha permitido acercarnos y descubrir  a un grupo de personas de bien que, al igual que Aetapi, viven, impulsan y trabajan con una humildad y sencillez que no consiguen ocultar su sabiduría. Profesionales que comparten sentimientos y estrategias de trabajo en un todo visceral. Algunos, en zonas, casi en la clandestinidad. Con el “entorno” en contra.

Y eso nos gusta. Seguimos sintiendo la necesidad de explorar, innovar y no conformarnos.

En el Congreso, amigos de Serbia, Alemania, Estados Unidos, España, Rusia, Holanda o Portugal, se abrazan al verse como si fuesen familia. Se cuentan en un ingles mediocre, pero son ansias de comunicar sus últimas lecturas, sus miedos, su experiencia y éxitos.

Hemos compartido hotel: un barco amarrado a la orilla en un brazo del Danubio. Un cisne venía a visitarnos curioso todas las mañanas, abriéndose paso entre patos ruidosos que picoteaban viejos troncos arrastrados por el rio. Después de las ponencias, una cerveza en otro precioso y pequeño barquito convertido en salón de lectura. Este es el congreso: el encuentro.

No estamos solos. Estamos consiguiendo cambios. Nuevamente.

Prácticas centradas en la familia

A Equipo Sidi le gustan las prácticas centradas en la familia. Se trata de una forma de acompañar a la familia,  pero también es una actitud. Respeto y humildad son palabras que encajan en este enfoque como la mano en el guante.

La familia es un proyecto. Un conjunto de sueños y planes que se intentan concretar en la vida real. Y esta vida, a veces nos sorprende con imprevistos que desbaratan nuestras intenciones. Es un momento difícil, en el que perdemos el norte, las fuerzas y la luz… Necesitamos que alguien nos de la mano y nos pregunte que nos hace falta y que nos ayude a entender que ha pasado. Nosotros creemos que este es nuestro trabajo;  y lo hacemos con estrategias y técnicas, no solo con palabras.

Lo primero es saber como es la familia y, sobre todo, qué quiere para sí y para su hijo. Se hace el Ecomapa para saber quiénes pueden acompañar a la familia en ese momento: tíos, abuelos, amigos, compañeros de trabajo….  A continuación, la Entrevista Basada en Rutinas. Con precisión métrica nos dice en qué punto y dónde podemos ayudar; como es el día a día de cada miembro de la familia; la implicación de cada uno en la rutina y las necesidades de mejora.

Hacemos el diagnóstico, y valoramos en el niño sus habilidades de comprensión, adaptativas, de lenguaje,…  queremos conocerlo. Por eso nos centramos en su habilidad y capacidad para dar respuesta a las demandas del entorno. Buscamos sus puntos fuertes.

Hacemos entonces un Plan de Apoyo Familiar, un PIAF, que recoge las inquietudes de todos por escrito. Y empezamos a colaborar. Usamos practicas respaldadas por la evidencia: sistemas aumentativos de comunicación, apoyo conductual positivo,… pero no lo hacemos solos. Lo hacemos juntos. La familia tiene  oportunidad y motivación, necesitan recuperar el control de sus vidas y ayudar a su hijo. Es una ecuación en la que el profesional aporta conocimientos técnicos, herramientas y teorías, y la familia aporta el conocimiento del niño, su biografía, su carácter, sus sueños.

También  los profesores necesitan  estrategias para apoyar a sus alumnos. Y oportunidad. Para eso pasan 5 horas diarias con ellos. En nuestro centro, con suerte, una o dos a la semana. Hacemos el Ecocole para recoger información.

Todo barco necesita empuje y dirección. Sin uno u otro, el navegar es una deriva.

En equipo Sidi estamos aprendiendo. Todavía no nos sale tan bien como quisiéramos. A las familias que se incorporan ahora, desde el principio les ofrecemos el enfoque y nos va bien. A las familias que nos acompañan desde hace más tiempo les ofrecemos un cambio para mejorar.

Pero es difícil para todos; profesionales, niños y familias. Tenemos unos roles aprendidos: cuando el pediatra nos deriva el niño dice que le demos “sesiones”; en la universidad  nos explican que demos “terapia” a los niños que tienen “trastornos”,…  son esquemas muy interiorizados. Pero en Sidi estamos convencidos. Y también creemos que debemos salir al entorno y explicarnos. A los que nos derivan,  a los colegios,  a los profesionales, a las familias…

Porque es de sentido común y porque en nuestro plan estratégico, este año, Sidi entiende que debe hacerse visible en el entorno, en la sociedad en la que desempeñamos nuestra labor.

Así lo vemos, y lo decimos.

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