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Se nos ha hecho mayor

Se nos ha hecho mayor.

Nuestro programa de software, nuestra base de datos, ha crecido, es más autónoma, más capaz. Y quiere conocer otros mundos, ver otras organizaciones, conocer otros procesos.

Ya no tiene suficiente con la entrevista en rutinas, los PIAF, los informes y las matrices.

Ahora quiere desarrollar un sistema de turnos y rotación de personal, gestionar viviendas inclusivas y unidades de día. Quiere incorporar el apoyo activo, la inclusión plena y la autogestión.

Se nos ha hecho mayor.

Ya no quiere que la llamemos Entorno Sidi. Ahora es más alta, más grande con más recursos y nuevos profesionales. Se ha constituido en empresa y nos pide que la llamemos “Pangea”.

Le hemos dicho que sí. Que crezca, que aspire a más, que indague y curiosee otros mundos y funcionalidades, pero que no olvide sus orígenes.

Que recuerde siempre que debe ser útil a quien la emplea. Versátil, flexible e innovadora. Que esté alerta a la evolución del conocimiento para adaptarse a las nuevas necesidades. Que actúe con respeto hacia el hombre, que sea amable, que permita la improvisación y controle la calidad. Que facilite el trabajo, impulse la creatividad, facilite los procesos y nos ahorre tiempo.

Que sea agradecida y recuerde a sus mentores y maestros: las entidades de Valencia, Granada, Málaga y Tenerife que han acompañado su desarrollo, soportado sus primeros tropiezos y apostado por su futuro.

La vemos avanzar con confianza y buen paso. Haciendo camino donde no lo hay.

Pangea se nos ha hecho mayor.

… ¡Y más allá!

Cuando algunos profesionales de Equipo Sidi empezamos a trabajar en atención temprana a finales de los años 80 (sí, ¡del siglo pasado!) nos encerrábamos en una habitación mientras la familia esperaba fuera, en una sala. De lo que dentro ocurría solo respondía la buena fe del profesional.

En los noventa llegaron las cámaras de Gesell y la familia, como en un teatro, asistía a la función. Incluso las cámaras más modernas, tenían unos botones de colores con lucecitas que se iluminaban para que el terapeuta explicara la acción (roja), que la repitiera (amarilla), o para decir que se había entendido (verde).

A pesar de lo que hoy nos pueda parecer, tenía su lado positivo. El entorno condiciona el pensamiento, y esto nos hacía ser más respetuosos con el niño, con nuestro trabajo, con la familia. Todo lo que hacíamos podía ser visto. Ganamos en profesionalidad.

En la primera década de este siglo, empezamos a incluir a la familia en la sesión. Como todo cambio, costó adaptarse a una comunicación permanente, a una nueva forma de participación. Y aunque seguíamos dirigiendo, estábamos más cerca de la familia.

En 2014 Equipo Sidi inició una transformación que aún no ha terminado. El profesional cambia su rol y es “parte” del proceso de atención temprana, en el entorno familiar, en terreno ajeno. Armado solo con su conocimiento y experiencia. Sin ventaja.

… Y fuimos un poco más allá.

Ahora hemos desarrollado una plataforma de comunicación, Entorno Sidi, que permite a la familia, desde su móvil, ver el expediente de su hijo, las consultas colaborativas, la entrevista en rutinas, los informes, las reuniones con el cole, escribir en la matriz de trabajo y opinar. Como en una cámara de Gesell del siglo XXI, la familia ve y lee lo que escribimos.

Eso nos ha obligado a ser aún más respetuosos, a cuidar nuestras palabras. Y las palabras, como el entorno, condicionan el pensamiento. Ganamos en dignidad.

¿Y para el 2020? Pasión por nuestro trabajo. Curiosidad por el futuro.

Grupos de transición

Equipo Sidi ha puesto en marcha una iniciativa relacionada con las habilidades de los niños para la interacción y la relación con los demás.

A partir de cierta edad, el control sobre el entorno pasa, de estar casi exclusivamente centrado en los adultos (en los padres y en los profesores), a tomar paulatinamente protagonismo el propio niño; hasta que llega un momento, lógicamente ya en la vida adulta, en la que somos independientes del control por parte de esas personas relevantes o, al menos tenemos alta capacidad de ejercer nuestra independencia y nuestra autonomía.

Desde hace algún tiempo pensamos que, desde el punto de vista de las prácticas centradas en la familia, la capacitación de las personas del entorno del niño (sus padres, sus profesores) supone un elemento fundamental y altamente eficaz para la adquisición de destrezas en el entorno natural y las necesarias habilidades adaptativas. Pero necesitábamos un recurso más, que permitiera unir ambos tipos de apoyo.

A partir de aquí, y tras un proceso de reflexión durante la formación que tuvimos con Marlene Horna hace unas semanas, intentamos unir lo mejor de las dos perspectivas. Lo que proponemos es la constitución de unos grupos de transición para el desarrollo de habilidades para la interacción y la comunicación social. Descrito brevemente consiste en lo siguiente:

En primer lugar, reunimos por una parte a un pequeño grupo de niños  y por otro lado a los padres de esos mismos niños. Se proponen una serie de objetivos a desarrollar, en un plazo determinado, relacionados con las habilidades para la interacción en el entorno (por ejemplo: cómo asistir a un cumpleaños, pasear por la calle, jugar con otros, hacer una merienda en casa, etc.). Propondremos herramientas tanto a los padres, como a los niños. Paralelamente, cada niño de ese grupo, tiene que incorporar al mismo a un miembro de su entorno natural, ya sea un amigo, un compañero de clase, un primo o un vecino. Se trata de incluir a alguien que posteriormente ayude a consolidar ese grupo o esa habilidad en un entorno social natural.

En segundo lugar, cuando el objetivo está suficientemente entrenado en ese entorno artificial, pasamos a ponerlo en práctica en el entorno natural con la participación del profesional de referencia.

Por último, cuando esta fase se considera conseguida, procedemos a repetir la puesta en práctica de ese objetivo, pero ya sin el profesional de referencia. A partir de ese momento, ese grupo o esa habilidad, será practicada por padres y niños en su día a día. Como una habilidad ya adquirida.

De este modo podemos hacer más fácil la transición de un entorno artificial a un entorno natural donde esas habilidades pueden desarrollarse de manera más funcional.

Estamos muy ilusionados con este nuevo proyecto. Pensamos que complementa de forma muy eficaz nuestro trabajo con los niños y sus familias.

Queremos desarrollar igualmente el proyecto en el entorno escolar.

No basta con hacer un curso

No basta con hacer un curso. No es suficiente con saber manejar una herramienta. Ni aunque sea la entrevista en rutinas. Las Prácticas Centradas en la Familia son mucho más.

Es una actitud. Ante la familia, ante el niño, ante la discapacidad, la normalidad y la necesidad de apoyo.

Es un lenguaje. Son palabras diferentes que liberan y encauzan pensamientos.

Es un nuevo rol profesional. Es una organización del trabajo. Un cambio en las tareas. Una redefinición del puesto.

Es una ubicación en el espacio. Flexible. Al aire libre. Mutante como cambiantes son las familias y sus circunstancias.

Es ciencia aplicada, respaldada por evidencia científica y evidencia práctica.

Es un enfoque. Una mirada que abarca diferentes estrategias y propuestas.

Y es también un cuerpo de recursos, de herramientas diseñadas para hacer prácticas unas teorías bien contrastadas. Como la entrevista en rutinas, el ecomapa o el piaf.

Que no nos diga cualquiera que hace Prácticas Centradas en la Familia. No basta con decir que se hace. Hay que hacerlo.

La ciencia avanza a saltos. Alguien propone una estrategia, un camino; la ciencia mira; otros se interesan e imitan y algunos pioneros empiezan a aplicar. El resto rechaza. Al cabo de un tiempo, el grupo de pioneros se incrementa hasta que dejan de serlo y, repentinamente, al llegar a un número crítico, los opositores empiezan a virar su criterio y se apuntan a la novedad. Es el momento peligroso en el que cualquiera se atribuye el conocimiento.  Por la novedad. Con la prisa. Bajo sospecha.

La habilidad de aplicar Prácticas Centradas en la Familia no se adquiere en una formación puntual. La transición es lenta, aunque inexorable.

En Equipo Sidi admitimos como referente actual en España a La Alquería, a AEIPI y al grupo “Centradas” del Master de Plena Inclusión-UAM. Los demás nos estamos aproximando. Pero solo eso.

Pensamos que ha llegado el momento de establecer unos criterios de mínimos para considerar que alguien hace o se esfuerza en hacer PCF.  Y desde aquí lo proponemos. No con pedantería. Pero si con firmeza. Necesitamos que los que ahora son pioneros, ayuden a marcar el camino, para que los demás, acomodemos el paso. Para preservar la esencia de nuestra propuesta. Aunque después la cambiemos.

Hemos dicho de mínimos. Porque en Sidi somos críticos, inquietos. Y no podemos evitar meter nuestra opinión y matices en todo lo que se mueve. Pero no todo vale.

Pedro y Curra, Equipo Sidi.

Principios de la AT

Para conseguir algo, necesitamos meta y camino.

La meta de Equipo Sidi es la Calidad de Vida de la Familia y el Niño. Que alcancen el bienestar emocional, social y personal al que tienen derecho. Que disfruten de su ocio y tengan posibilidad de elegir, de comunicarse y de disfrutar de una vida en comunidad rica.

Nuestro camino, los PRINCIPIOS DE LA  ATENCIÓN TEMPRANA:

  1. Los niños aprenden mejor a través de las experiencias diarias e interaccionando con sus cuidadores principales, en sus contextos habituales.
  2. Todas las familias, con los apoyos y recursos necesarios, pueden favorecer, reforzar el desarrollo de sus hijos.
  3. El rol del profesional es trabajar con los cuidadores y apoyarles en las rutinas con sus hijos.
  4. Todo el proceso debe ser individualizado y reflejar las preferencias, estilos de aprendizaje y creencias culturales del niño y la familia.
  5. Los objetivos deben ser funcionales y basados en las necesidades y prioridades del niño y la familia.
  6. Las prioridades, necesidades e intereses de la familia son identificados mejor por un único profesional de referencia que representa y recibe los apoyos del resto del equipo y la comunidad.
  7. Las intervenciones deben estar basadas en principios, prácticas validadas y basadas en la evidencia científica.

Workgroup on Principles and Practices in Natural Environments (2007)

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